Arrugados por los años, por las incontables mañanas y tardes de aire, sol y lluvia, los fresnos maquillan de sombras las baldosas y las bancas centenarias de cantera, mientras los pájaros se refugian en las frondas y los enamorados pasean y comparten horas fugaces, pedazos de tiempo, instantes que jamás retornarán y que, por lo [...]